La palabra "domótica" viene del latín "domus" que significa casa, y de la palabra "informática". La "casa
informatizada" la define el diccionario de la Real Academia Española como "conjunto de sistemas que automatizan
las diferentes instalaciones de una vivienda".
Dependiendo de quién hable de domótica, esto lo traduce en apagar y encender luces, subir y bajar persianas,
regular la intensidad de calefacción y cosas sencillas de este tipo, o bien en tecnología punta del futuro al
servicio de nuestra casa controlando y regulando muchas tareas que iremos viendo. Los ejemplos antes expuestos
no parece que sean tecnológicamente muy avanzados, ya que estas acciones se llevan a cabo de manera automatizada
casi "desde siempre" bien el hogar, bien en otros lugares. Por ejemplo nos acercamos de noche a un escaparate y se
enciende la luz para que lo veamos, o los aspersores del jardín se ponen en marcha todos los días a la misma hora,
o caminamos por el pasillo de un hotel y se encienden las luces a nuestro paso.
Estos simples ejemplos son parte de la domótica; pero cuando hablamos de domótica, hay que pensar en el concepto
de control integrado de los dispositivos eléctricos y electrónicos de la vivienda, bien de forma presencial, bien
de forma remota.
La domótica bien entendida y realmente útil nos aporta algo más que un simple encecer/apagar. La domótica nos
aporta control en el momento y en el tiempo mediante programación, y en la distancia, de forma remota, desde
utilizando un mando hasta haciendo una llamada con el móvil o a través de una conexión a internet.
El objetivo de la domótica es la integración de todos los controles en una unidad centralizada, la posibilidad de
programación de este control, y la posibilidad de acceder de forma remota.